
El riesgo de este Scrabble es que te lo terminas degustando: comienzas por el par de cuadrados sin letras (los comodines, sí) y sigues con las vocales aderezadas de consonantes. Habrá que replantearse las reglas del juego. En todo caso, jamás el alfabeto había sido tan digestivo. Un auténtico objeto lúdico gourmet. Buen apetito y mejor léxico.